El cierre de los centros de educación especial
es un tema bastante oído en la actualidad, y sobre el cual surgen muchas dudas:
¿realmente se busca acabar con los colegios de educación especial?, ¿es cierto
todo lo que oímos respecto a este tema?, ¿qué va a ocurrir exactamente?
Pues bien,
comencemos por el principio, ¿qué es lo
que se pretende llevar a cabo?
La idea del Gobierno, es reservar los colegios de educación especial
para casos de discapacidad muy grave para lograr integrar al resto de alumnos
en colegios ordinarios de forma progresiva, alcanzando así una escuela más
inclusiva que se adapte a las necesidades del alumnado, tal y como se refleja
en el proyecto de LOMLOE (también conocida como: Ley Celáa).
Esta idea es
apoyada por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad
(CERMI), los cuales piden que los centros de educación especial se conviertan
en centros de recursos de apoyo a la inclusión a través de un informe donde se
cargaba contra España por la “segregación escolar injusta”.
La intención es, si esta idea triunfa, en 2025, los alumnos españoles con discapacidad intelectual, se verían obligados a asistir a un colegio ordinario.
La intención es, si esta idea triunfa, en 2025, los alumnos españoles con discapacidad intelectual, se verían obligados a asistir a un colegio ordinario.
Y,
exactamente, ¿de quién fue la idea?
Esta idea, inicialmente, fue plantada por la ONU, quien recibió una queja de una
organización por la falta de inclusión de niños y niñas con capacidades
diferentes en la educación ordinaria.
Para la ONU, el Estado español no cumple el artículo 24 de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad sobre el derecho a la educación.
Para la ONU, el Estado español no cumple el artículo 24 de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad sobre el derecho a la educación.
Si esta idea llega a llevarse a cabo, ¿cómo sería este proceso?
El Ministerio de Educación ha
comentado que el proceso de reintegración de los niños con diversidad funcional
en colegios ordinarios se hará sin prisas y de forma progresiva; los actuales colegios especiales serán reconvertidos en
centros de apoyo territorial, y sus trabajadores, desempeñarían sus funciones
pero en las aulas ordinarias.
Es inevitable que surja la siguiente duda: ¿qué opina la población sobre todo esto?
Las familias y las personas que trabajan en centros de educación especial, también han
opinado, y sin lugar a dudas existe en todos ellos una gran preocupación por
esta intención de reducir estos centros, ya que ven la idea de transformar
estos colegios en centros de recursos como una forma de cerrarlos.
Muchos padres se oponen a esta idea del Gobierno, ya que la ven como una forma de coartar su libertad a la hora de decidir el tipo de educación que quieren para sus hijos, ya sea en un centro ordinario o especializado; la decisión debe estar en sus manos. Además, piensan que ni el Gobierno ni el CERMI están teniendo en cuenta ni al sector de la educación especial ni a las familias.
Muchos padres se oponen a esta idea del Gobierno, ya que la ven como una forma de coartar su libertad a la hora de decidir el tipo de educación que quieren para sus hijos, ya sea en un centro ordinario o especializado; la decisión debe estar en sus manos. Además, piensan que ni el Gobierno ni el CERMI están teniendo en cuenta ni al sector de la educación especial ni a las familias.
Pero, y para los alumnos, ¿qué significa el
estar dentro de un centro de educación especial?
En los
centros de educación especial, para los alumnos el aula se convierte en su
hogar; los maestros de estos colegios no solo ven al alumno desde lo académico,
sino también tienen muy en cuenta la autonomía que puedan llegar a alcanzar siempre
contando con su ayuda y dedicación, siendo una de las funciones claves de estos centros lograr integrar de los alumnos en
la sociedad.
Un padre que realiza un testimonio acerca de lo que ha visto proyecto en su hijo con su experiencia en un centro de educación escolar, afirma que su hijo encontró “un oasis en el desierto” al comenzar a estudiar en un centro específico de educación especial, que sin duda, ha encontrado su sitio, y sobre la idea que tiene el Gobierno, opina que: “demuestra un absoluto desconocimiento de la discapacidad intelectual y desinterés”.
Un padre que realiza un testimonio acerca de lo que ha visto proyecto en su hijo con su experiencia en un centro de educación escolar, afirma que su hijo encontró “un oasis en el desierto” al comenzar a estudiar en un centro específico de educación especial, que sin duda, ha encontrado su sitio, y sobre la idea que tiene el Gobierno, opina que: “demuestra un absoluto desconocimiento de la discapacidad intelectual y desinterés”.
Finalmente,
daré mi opinión respecto al posible
cierre de los colegios de educación especial, que es la siguiente:
Sin duda, la
idea de una escuela inclusiva que fomente la diversidad del alumnado dentro de
un centro ordinario, es fundamental,
ya que la incorporación de una gran variedad de alumnos y la utilización de
recursos que faciliten el proceso de enseñanza-aprendizaje a todos ellos, me
parece algo correcto.
Sin embargo,
pienso que la existencia de centros de educación especial es necesaria, ya que, el alumnado que
presente una discapacidad grave, va a tener unas necesidades a la hora de
aprender muy concretas, y desde mi punto de vista, en un colegio especial,
estos alumnos van a recibir la atención específica que tanto necesitan de forma
inmediata, además de satisfacer sus necesidades.
Con la
existencia de estos centros no creo
que se esté discriminando a los alumnos que poseen unas capacidades diferentes
o que provoque una segregación dentro del sistema educativo, al contrario,
pienso que muchos alumnos encuentran ahí su “oasis en el desierto” como apuntaba un
padre tras contar la experiencia vivida con su hijo, el lugar donde realmente muestran interés por ellos, donde se
sienten cómodos y donde finalmente les harán integrarse en la sociedad.

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